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Posts Tagged ‘Montaña’

Joseíto, quien vivió en La Pueblita, afirmó que el señor Secundino, vecino de El Volador de Casés, fue quien construyó el tapón de cemento que represó el agua de la laguna San Bailón (aún existen vestigios de esa obra); que desde allí partía una viga de oro hacia Colombia.

Le oyó decir a sus padres que existía un sitio iluminado cuyo nombre era El Sagrario, cercano al Campanario, donde los indios iban a celebrar sus ritos ancestrales; que en Cuaresma se oía el redoble de cuatro campanas desde un lugar cercano, donde están construídas unas gradas que llevan a la montaña de más arriba; que más de uno trató de llegar a ese sitio, a través de picas,  y cuando regresaban se extraviaban y no se sabía más nunca de ellos; que una vez él se fue a cazar, matando varios animales, y estando muertos, ante sus propios ojos, desaparecieron.

Alrededor de las lagunas La Pantanosa y la San Bailón,  se mantiene la creencia de que “ellas desean tragar personas y animales“. Hace tiempo, la primera ahogó varias personas y burros a raíz de una crecida repentina causada por persistente lluvia con rayos y truenos; la segunda, atrapó una yunta de bueyes y los ahogó.

La laguna (la de Urao)… es una viejita que vive en el fondo de la laguna, donde posee una ciudad hermosa. Su marido… no vive en la laguna, sino arriba, en los cerros, ahí donde están las Piedras Sagradas que son: la Piedra de La Trampa, que es don Simón… ” (Clarac. Pág. 84).

A la laguna le gusta que le hagan ofrendas, sobre todo que le den las primicias, lo que en su caso concreto significa: los primeros huevos de una gallina, una gallina que pone por primera vez, la primera leche de una vaca o de una cabra, las primeras mazorcas de maíz, el primer miche que se fabrica o que se compra y, en general, todos los primeros frutos de la tierra al cosecharlos. Se debe agregar a esta lista el primer niño de toda mujer, sacrificio que antaño era obligatorio… Se deben hacer las mismas ofrendas a las Piedras Sagradas, mediante lo cual ellas favorecen también la agricultura y permiten además a los campesinos subir los cerros y páramos sin peligro“. (Clarac. Pág. 85).

Podemos observar que la laguna de Urao ha tenido sólo hijas hembras, es decir todas las otras lagunas… y que esas hijas, se encuentran en los Cerros Sagrados: la laguna de La Trampa está en el cerro del mismo nombre” (Clarac. Pág. 93).

El nivel del agua de la laguna San Bailón ha descendido casi hasta desaparecer, motivado a depósitos de sedimento arenoso proveniente de una colina cercana. Hace tiempo surtía agua a varias casas de Lagunillas.

-Clarac, Jacquelín. Dioses en exilio. (representaciones y prácticas simbólicas en la Cordillera de Mérida. Ensayo antropológico). Colección Rescate 2. (Fundarte) Editorial Arte – Caracas – Venezuela 1981.

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Recuerdo que mami -la abuelita amada-, Virginia -Tato-, Germancito y yo estábamos sentados alrededor del mesón del comedor degustando un exquisito café, durante una de esas bellas tardes de principio de año, en La Trampa.

De pronto caímos en cuenta cómo la neblina entraba a raudales por la puerta trasera de la cocina, sin avisar, sin pedir permiso, impulsada por la brisa que nace al sur del Lago de Maracaibo.

Anhelaba que ese momento quedara allí suspendido en mi mente, me propuse no olvidarlo como uno más de los ratos felices vividos en ese bello lugar.

Queriendo perpetuar el instante le propuse a Tato escribir y dibujar algo referente al origen mítico de la neblina, a sabiendas de que ella era diestra escribiendo y dibujando en miniatura.

Días después recibí de Tato una relación de sucesos imaginarios o leyenda indígena escrita en un códice rescatado del fuego, cuyo relato se inicia así:

CRÓNICAS DE ZARAGÓN

Mérida-Venezuela. Febrero 19 de 1992. Trámites Legales.

Recuperación de un manuscrito hallado en los archivos de Lagunillas, fechado en 1670, firmado por el fraile español: J. Manuel de Zaragón, que traducido del Español antiguo, dice:

“Emérita Augusta, a los catorce días del segundo solsticio lunar, de entre los últimos códices quemados, he rescatado sólo uno. Solicito el perdón de mi Dios por desacatar órdenes de mi iglesia, pero era injusto dañar este hermoso códice hecho por un hermano; éste, narra la creación del mundo y relata el porqué de la neblina en las zonas altas de Los Andes, especialmente en La Trampa. Trataré de transcribirlo (anexo a este documento el códice original).

Solicitando, en mi calidad de fraile, contestación y por tanto la publicación de este manuscrito que difundirá los ideales de una rica cultura existente en América, lo cual culminará con las falsas ideas europeas acerca de la inferioridad de la raza americana.

Con mi eterna gratitud.

(Firma) J. Manuel de Zaragón”.

Otro documento, diez meses después, certifica:

Petición denegada – España.

Traducción del códice “Mucuoscane”, por el fraile J. Manuel de Zaragón, nunca publicado.

Oscantay y La Creación
Oscantay y La Creación

“Al principio, Oscantay lo era todo y todo era en él, nunca nació ni morirá jamás porque él es una deidad infinita…

Pero, Oscantay estaba solo y lo supo, fue entonces cuando decidió engendrar un hijo en Chía (la Luna), y así lo hizo. Nació entonces Hastipú (la Luz), que fue arrebatado a Chía al nacer. Y Oscantay que había decidido heredarle el Cosmos a su hijo, le prohibió acercarse a su madre, la Luna”.

 

Nacimiento de Hastipú
Nacimiento de Hastipú

“Fue Oscantay un amante padre, instruyó a su hijo en los secretos del Cosmos y en lo concerniente a dioses y mortales; Hastipú amaba a su padre pero miraba la Luna”.

 

Hastipú y Chía
Hastipú y Chía

“Un día Hastipú, lejos de la vista de su padre, se acercó a ella, se acercó tanto, tanto… que se perdió en el blanco fondo de Chía. Y desde allí vemos su luz clamando auxilio al padre, pero ya Oscantay nada pudo hacer por él”.

 

Primeros habitantes
Primeros habitantes

“La pérdida de su único hijo rompió su corazón en pedazos, son los Continentes, y su llanto conformó luego los Océanos; las esperanzas quedaron en sus primeros habitantes, viviendo en uno de los trozos continentales. Pero, Oscantay se alejó”.

 

El Guardián del Frío
El Guardián del Frío

“Nevadas eran las montañas que habitaba esta raza, Los Andes, este pueblo inicialmente débil se fortaleció al abrigo de un nuevo dios: Ariispancú (El Guardián del Frío)”.

 

Ariispancú enseña a su pueblo
Ariispancú enseña a su pueblo

“Éste, recordando a Oscantay y a Hastipú creó una cúpula celeste para proteger a su gente, fue entonces el fiel guardián del amante pueblo que le dio vida.  Les enseñó a criar, a cosechar, a construir, a calcular y a orar; hizo que la tribu, ahora numerosa, llevara una vida plena y segura. Y fueron así muchos los años que pasaron viviendo en paz y en abundancia…”

 

Ariispancú se duerme
Ariispancú se duerme

“Pero, pasadas muchas generaciones se fue olvidando el nombre de Ariispancú, la tribu comenzó a perder las esperanzas, pues éstas estaban regresando a Oscantay. Ariispancú, por primera vez tuvo sueño, porque es sabido que cuando un dios es olvidado por los mortales, éste se duerme para ellos”.

 

Llegada de extranjeros
Llegada de extranjeros

“Pero su sueño es destino de humanos. Ariispancú soñó que la nieve ardía, que cilindros metálicos escupían fuego y tuvo miedo, quiso ayudar a su tribu pero ya no pudo despertar. Coincidió su sueño con la llegada de una raza extraña a Los Andes, hombres que vestían de metal llegados del mar… y con ellos la guerra, la destrucción y el dolor”.

 

Refugio en La Trampa
Refugio en La Trampa

“La guerra fue cruel, la tribu moría rápidamente, Ariispancú lo veía todo pero nada podía hacer, ya no había esperanzas, los últimos habitantes huyendo de los invasores se refugiaron en la montaña, en un sitio llamado hoy,  La Trampa”.

Creación de la neblina
Creeación de la neblina

“Ariispancú resopló en su impotencia un aliento como humo blanco, tratando de protegerlos aún desde su sueño mortal, queriendo hacerlos invisibles…

No se supo nada más de ellos, la neblina lo cubrió todo para bien o para mal de guerreros y deidades, porque la neblina es el aliento de Ariispancú que desde su muerte condicionada, los sigue buscando aún en las montañas donde los vio perderse por última vez.

El dios seguirá soñando y su aliento continuará buscando los sobrevivientes de su amada tribu en las partes altas de La Trampa y, si los halla, la neblina cesará.

¡Quizás algún día regresen las esperanzas! Aunque a riesgo de mi propio pesimismo, pero talvez la neblina nunca cese…”

J. M. de Z.

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Nubes posadas en las montañas que rodean La Trampa. Este fenómeno es recurrente, aquí se ve la neblina penetrando por el cañón del río Chama hacia La Trampa

Nubes que suben hacia las montañas de La Trampa. Este fenómeno es recurrente, aquí se ve la neblina penetrando por el cañón del río Chama hacia La Trampa

Las lluvias son muy variables durante el año, ajustándose al patrón del clima del área. El viento sopla de día en dirección Norte-Sur y de noche  Sur-Norte.

En La Trampa se da el clima tropical muy húmedo térmicamente (Amb) y el clima de montaña (Gw), según Koppen, con temperaturas que varían entre 16º C y 20º C, con un promedio de precipitación anual de 900 mm. (1)

(1) Eugenia Sanoja y Lucas Suescum. Pág. 65. [Clasificación de tierras con fines agrícolas y conservacionistas. (Margen derecha de la cuenca media-inferior del río Chama. Sector Chiguará – La Trampa – Lagunillas. Estado Mérida). ULA. Facultad de Ciencias Forestales. Escuela de Geografía – Mérida – Venezuela. 1989. Pág. 19 – 64].

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Centro de La Trampa

Si el lugar que se observa en la foto pudiera hablar, qué de cosas nos contaría. Ha visto pasar el tiempo y varias generaciones de tramperos, de visitantes y turistas. ¡Qué nos diría!

Según relatos de abuelos, trasmitidos de padres a hijos, a finales del siglo XIX, vecinos de Chiguará se asentaron en el sitio donde está hoy La Trampa.
En esa época se tenía por costumbre soltar los animales en las montañas para que se alimentaran con las hierbas del campo, volviéndose cimarrones con el paso de los días en libertad.
Luego de transcurrido un tiempo, sus dueños, basados en la intuición y el tanteo, calculaban el momento oportuno para recuperar el rebaño.
En varias partidas, integradas por dos o tres personas, subían desde Chiguará a las montañas de La Trampa. Ya en el lugar, emitían gritos llamando al ganado que días antes había sido ya cebado con una mezcla de panela rallada con sal procedente de la laguna de Urao.
Reunían sus reses y las guarnecían en cercos de piedra, contando sus ganancias o pérdidas: los nuevos terneros o el engorde del rebaño o su definitivo extravío.
A raíz de que la pérdida de animales se hizo regular por el ataque de los felinos, decidieron establecerse cerca para defenderlos.  Ese hecho dio lugar a la construcción de las primeras casas, lo cual puede considerarse como la fundación de La Trampa.
Una tarde temprano recogieron el rebaño resueltos a solucionar el problema. Armaron la trampa para cazar al devorador furtivo.
Cerca de la medianoche los perros empezaron a ladrar. No pasó mucho tiempo, y en las primeras horas de la madrugada se escuchó un sonoro disparo, era la respuesta del chopo armado que descargaba su munición matando un enorme tigre.
Esta pequeña hazaña, la de sobreponerse a tal adversidad, unió más a los primeros habitantes del lugar y como recuerdo de ese hecho, nombraron el sitio La Trampa y un poco más allá, El Tigre.

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