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Recuerdo que mami -la abuelita amada-, Virginia -Tato-, Germancito y yo estábamos sentados alrededor del mesón del comedor degustando un exquisito café, durante una de esas bellas tardes de principio de año, en La Trampa.

De pronto caímos en cuenta cómo la neblina entraba a raudales por la puerta trasera de la cocina, sin avisar, sin pedir permiso, impulsada por la brisa que nace al sur del Lago de Maracaibo.

Anhelaba que ese momento quedara allí suspendido en mi mente, me propuse no olvidarlo como uno más de los ratos felices vividos en ese bello lugar.

Queriendo perpetuar el instante le propuse a Tato escribir y dibujar algo referente al origen mítico de la neblina, a sabiendas de que ella era diestra escribiendo y dibujando en miniatura.

Días después recibí de Tato una relación de sucesos imaginarios o leyenda indígena escrita en un códice rescatado del fuego, cuyo relato se inicia así:

CRÓNICAS DE ZARAGÓN

Mérida-Venezuela. Febrero 19 de 1992. Trámites Legales.

Recuperación de un manuscrito hallado en los archivos de Lagunillas, fechado en 1670, firmado por el fraile español: J. Manuel de Zaragón, que traducido del Español antiguo, dice:

“Emérita Augusta, a los catorce días del segundo solsticio lunar, de entre los últimos códices quemados, he rescatado sólo uno. Solicito el perdón de mi Dios por desacatar órdenes de mi iglesia, pero era injusto dañar este hermoso códice hecho por un hermano; éste, narra la creación del mundo y relata el porqué de la neblina en las zonas altas de Los Andes, especialmente en La Trampa. Trataré de transcribirlo (anexo a este documento el códice original).

Solicitando, en mi calidad de fraile, contestación y por tanto la publicación de este manuscrito que difundirá los ideales de una rica cultura existente en América, lo cual culminará con las falsas ideas europeas acerca de la inferioridad de la raza americana.

Con mi eterna gratitud.

(Firma) J. Manuel de Zaragón”.

Otro documento, diez meses después, certifica:

Petición denegada – España.

Traducción del códice “Mucuoscane”, por el fraile J. Manuel de Zaragón, nunca publicado.

Oscantay y La Creación
Oscantay y La Creación

“Al principio, Oscantay lo era todo y todo era en él, nunca nació ni morirá jamás porque él es una deidad infinita…

Pero, Oscantay estaba solo y lo supo, fue entonces cuando decidió engendrar un hijo en Chía (la Luna), y así lo hizo. Nació entonces Hastipú (la Luz), que fue arrebatado a Chía al nacer. Y Oscantay que había decidido heredarle el Cosmos a su hijo, le prohibió acercarse a su madre, la Luna”.

 

Nacimiento de Hastipú
Nacimiento de Hastipú

“Fue Oscantay un amante padre, instruyó a su hijo en los secretos del Cosmos y en lo concerniente a dioses y mortales; Hastipú amaba a su padre pero miraba la Luna”.

 

Hastipú y Chía
Hastipú y Chía

“Un día Hastipú, lejos de la vista de su padre, se acercó a ella, se acercó tanto, tanto… que se perdió en el blanco fondo de Chía. Y desde allí vemos su luz clamando auxilio al padre, pero ya Oscantay nada pudo hacer por él”.

 

Primeros habitantes
Primeros habitantes

“La pérdida de su único hijo rompió su corazón en pedazos, son los Continentes, y su llanto conformó luego los Océanos; las esperanzas quedaron en sus primeros habitantes, viviendo en uno de los trozos continentales. Pero, Oscantay se alejó”.

 

El Guardián del Frío
El Guardián del Frío

“Nevadas eran las montañas que habitaba esta raza, Los Andes, este pueblo inicialmente débil se fortaleció al abrigo de un nuevo dios: Ariispancú (El Guardián del Frío)”.

 

Ariispancú enseña a su pueblo
Ariispancú enseña a su pueblo

“Éste, recordando a Oscantay y a Hastipú creó una cúpula celeste para proteger a su gente, fue entonces el fiel guardián del amante pueblo que le dio vida.  Les enseñó a criar, a cosechar, a construir, a calcular y a orar; hizo que la tribu, ahora numerosa, llevara una vida plena y segura. Y fueron así muchos los años que pasaron viviendo en paz y en abundancia…”

 

Ariispancú se duerme
Ariispancú se duerme

“Pero, pasadas muchas generaciones se fue olvidando el nombre de Ariispancú, la tribu comenzó a perder las esperanzas, pues éstas estaban regresando a Oscantay. Ariispancú, por primera vez tuvo sueño, porque es sabido que cuando un dios es olvidado por los mortales, éste se duerme para ellos”.

 

Llegada de extranjeros
Llegada de extranjeros

“Pero su sueño es destino de humanos. Ariispancú soñó que la nieve ardía, que cilindros metálicos escupían fuego y tuvo miedo, quiso ayudar a su tribu pero ya no pudo despertar. Coincidió su sueño con la llegada de una raza extraña a Los Andes, hombres que vestían de metal llegados del mar… y con ellos la guerra, la destrucción y el dolor”.

 

Refugio en La Trampa
Refugio en La Trampa

“La guerra fue cruel, la tribu moría rápidamente, Ariispancú lo veía todo pero nada podía hacer, ya no había esperanzas, los últimos habitantes huyendo de los invasores se refugiaron en la montaña, en un sitio llamado hoy,  La Trampa”.

Creación de la neblina
Creeación de la neblina

“Ariispancú resopló en su impotencia un aliento como humo blanco, tratando de protegerlos aún desde su sueño mortal, queriendo hacerlos invisibles…

No se supo nada más de ellos, la neblina lo cubrió todo para bien o para mal de guerreros y deidades, porque la neblina es el aliento de Ariispancú que desde su muerte condicionada, los sigue buscando aún en las montañas donde los vio perderse por última vez.

El dios seguirá soñando y su aliento continuará buscando los sobrevivientes de su amada tribu en las partes altas de La Trampa y, si los halla, la neblina cesará.

¡Quizás algún día regresen las esperanzas! Aunque a riesgo de mi propio pesimismo, pero talvez la neblina nunca cese…”

J. M. de Z.

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