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Posts Tagged ‘Brujo’

En 1950 hubo una peste de Tifus que mató varias personas y acabó con la población de  La Pueblita; motivo por el cual sus habitantes emigraron a La Trampa y a Lagunillas, abandonando su lugar de origen.

Hubo descendientes de los indios de Lagunillas que se destacaron como curiosos o curanderos en la práctica médica empírica; entre ellos, Dionicio Antonio Villasmil y su hermana Silvina Villasmil, ambos famosos por sanar desahuciados de la ciencia médica. Estas prácticas eran comunes entre la gente por ausencia de médicos residentes. La india Leandra Molina, quien vivía en Lagunillas, era diestra en la cura del mal de ojo; y en La Trampa, la señora Eduviges Rojas curaba el mismo mal de ojo o cuajo caído con sobas de infundia de gallina y guarapo de ramas medicinales aromáticas.

Cuando el campesino no sabe o no entiende cuál fue la enfermedad que llevó a la muerte  a un pariente, a la clásica pregunta: ¿de qué murió?, responde: Pues…  “murió de repente” o “murió de un momento a otro”, como si eso fue lo que causó el fallecimiento.

Consultan al médico profesional, pero también buscan la ayuda del  curioso yerbatero o curandero y toman las medicinas y los brebajes que ambos les recetan.

Partera

Sobando la barriga de una parturienta

En La Trampa, fueron reconocidas como parteras las señoras Gregoria Salas de Rojas, Josefa Rojas Bovis y Petrolina Guillén. En Belén, la señora Agripina Rojas fue quien atendió el parto de mi amigo Juan Montilla Rojas.

La Trampa por ser un pueblito aislado, como otros de la geografía andina, no escapó a la Endogamia (práctica u obligación de contraer matrimonio o unión entre personas de ascendencia común o naturales de una misma zona). Esta situación causada principalmente por el aislamiento geográfico y familiar, trajo en algunos de sus pobladores defectos físicos y síquicos como: desnutrición, ciegos, mudos, tuertos y locos.

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 “Los mucus de Mérida tenían igual creencia y hacían sacrificios humanos los de Lagunillas o Mucuúnes al dios tutelar de la laguna y llamaban cuá o cuat a las culebras que veneraban como deidad de las aguas, en especial a las más grandes llamadas aún hoy “madres de agua”. (Salas. Pág. 69).

La mayor parte de los habitantes son católicos. Honran y dan culto a imágenes o representaciones de diversos santos tutelares. Las fiestas religiosas son acompañadas de procesiones, cantos, pólvora, comida y licor.

La iglesia de La Trampa fue construida en el año 1938. El primer cura que se ordenó en La Sabana fue José Trinidad Araque.

Se rumora que en La Trampa existe una bruja. Quien lo informó, de igual manera, desmintió el rumor afirmando “que eso son mentiras porque esa señora se confiesa”.

Arco

Arcoiris mañanero sobre las montañas

Hace tiempo una mujer de nombre Merceditas le pidió a un señor traerle  “agua de ceiba”, de la tierra llana, para dársela a tomar a otra mujer porque le había quitado el novio.

Las creencias aborígenes persisten, ciertas personas no salen de sus casas cuando hay arco iris porque “el orín del arco los enferma“.

El único brujo fue Goyo Vela, a quien por cierto lo mataron en el filo de El Cambur.

Cuando se va de visita a una casa, se puede llevar como presente alguno de estos alimentos: ñemas (huevos), cambures, mazorcas, queso, cuajada… y se espera recibir, como mínimo, un cafecito.

Los indígenas acostumbraban “viciar chimó”, motivo por el cual en la acción pastoral de monseñor Ramos De Lora, “prohibe el uso del chimó en las iglesias”. (Giordano, pág 35).

Se ha tenido conocimiento de un incremento en el uso del chimó entre los jóvenes, al punto que incluso le agregan sustancias sicotrópicas para potenciar su efecto.

-Salas, Julio César. Etnografía de Venezuela. (Estados Mérida, Trujillo y Táchira). Los Aborígenes de la Cordillera de Los Andes. ULA. Mérida. 1997.

-Giordano Palermo, Juan Antonio. Historia de la Diócesis de Mérida. 1778-1873. Imprenta Oficial del Ejecutivo del estado Mérida (1983).

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