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Recuerdo que mami -la abuelita amada-, Virginia -Tato-, Germancito y yo estábamos sentados alrededor del mesón del comedor degustando un exquisito café, durante una de esas bellas tardes de principio de año, en La Trampa.

De pronto caímos en cuenta cómo la neblina entraba a raudales por la puerta trasera de la cocina, sin avisar, sin pedir permiso, impulsada por la brisa que nace al sur del Lago de Maracaibo.

Anhelaba que ese momento quedara allí suspendido en mi mente, me propuse no olvidarlo como uno más de los ratos felices vividos en ese bello lugar.

Queriendo perpetuar el instante le propuse a Tato escribir y dibujar algo referente al origen mítico de la neblina, a sabiendas de que ella era diestra escribiendo y dibujando en miniatura.

Días después recibí de Tato una relación de sucesos imaginarios o leyenda indígena escrita en un códice rescatado del fuego, cuyo relato se inicia así:

CRÓNICAS DE ZARAGÓN

Mérida-Venezuela. Febrero 19 de 1992. Trámites Legales.

Recuperación de un manuscrito hallado en los archivos de Lagunillas, fechado en 1670, firmado por el fraile español: J. Manuel de Zaragón, que traducido del Español antiguo, dice:

“Emérita Augusta, a los catorce días del segundo solsticio lunar, de entre los últimos códices quemados, he rescatado sólo uno. Solicito el perdón de mi Dios por desacatar órdenes de mi iglesia, pero era injusto dañar este hermoso códice hecho por un hermano; éste, narra la creación del mundo y relata el porqué de la neblina en las zonas altas de Los Andes, especialmente en La Trampa. Trataré de transcribirlo (anexo a este documento el códice original).

Solicitando, en mi calidad de fraile, contestación y por tanto la publicación de este manuscrito que difundirá los ideales de una rica cultura existente en América, lo cual culminará con las falsas ideas europeas acerca de la inferioridad de la raza americana.

Con mi eterna gratitud.

(Firma) J. Manuel de Zaragón”.

Otro documento, diez meses después, certifica:

Petición denegada – España.

Traducción del códice “Mucuoscane”, por el fraile J. Manuel de Zaragón, nunca publicado.

Oscantay y La Creación
Oscantay y La Creación

“Al principio, Oscantay lo era todo y todo era en él, nunca nació ni morirá jamás porque él es una deidad infinita…

Pero, Oscantay estaba solo y lo supo, fue entonces cuando decidió engendrar un hijo en Chía (la Luna), y así lo hizo. Nació entonces Hastipú (la Luz), que fue arrebatado a Chía al nacer. Y Oscantay que había decidido heredarle el Cosmos a su hijo, le prohibió acercarse a su madre, la Luna”.

 

Nacimiento de Hastipú
Nacimiento de Hastipú

“Fue Oscantay un amante padre, instruyó a su hijo en los secretos del Cosmos y en lo concerniente a dioses y mortales; Hastipú amaba a su padre pero miraba la Luna”.

 

Hastipú y Chía
Hastipú y Chía

“Un día Hastipú, lejos de la vista de su padre, se acercó a ella, se acercó tanto, tanto… que se perdió en el blanco fondo de Chía. Y desde allí vemos su luz clamando auxilio al padre, pero ya Oscantay nada pudo hacer por él”.

 

Primeros habitantes
Primeros habitantes

“La pérdida de su único hijo rompió su corazón en pedazos, son los Continentes, y su llanto conformó luego los Océanos; las esperanzas quedaron en sus primeros habitantes, viviendo en uno de los trozos continentales. Pero, Oscantay se alejó”.

 

El Guardián del Frío
El Guardián del Frío

“Nevadas eran las montañas que habitaba esta raza, Los Andes, este pueblo inicialmente débil se fortaleció al abrigo de un nuevo dios: Ariispancú (El Guardián del Frío)”.

 

Ariispancú enseña a su pueblo
Ariispancú enseña a su pueblo

“Éste, recordando a Oscantay y a Hastipú creó una cúpula celeste para proteger a su gente, fue entonces el fiel guardián del amante pueblo que le dio vida.  Les enseñó a criar, a cosechar, a construir, a calcular y a orar; hizo que la tribu, ahora numerosa, llevara una vida plena y segura. Y fueron así muchos los años que pasaron viviendo en paz y en abundancia…”

 

Ariispancú se duerme
Ariispancú se duerme

“Pero, pasadas muchas generaciones se fue olvidando el nombre de Ariispancú, la tribu comenzó a perder las esperanzas, pues éstas estaban regresando a Oscantay. Ariispancú, por primera vez tuvo sueño, porque es sabido que cuando un dios es olvidado por los mortales, éste se duerme para ellos”.

 

Llegada de extranjeros
Llegada de extranjeros

“Pero su sueño es destino de humanos. Ariispancú soñó que la nieve ardía, que cilindros metálicos escupían fuego y tuvo miedo, quiso ayudar a su tribu pero ya no pudo despertar. Coincidió su sueño con la llegada de una raza extraña a Los Andes, hombres que vestían de metal llegados del mar… y con ellos la guerra, la destrucción y el dolor”.

 

Refugio en La Trampa
Refugio en La Trampa

“La guerra fue cruel, la tribu moría rápidamente, Ariispancú lo veía todo pero nada podía hacer, ya no había esperanzas, los últimos habitantes huyendo de los invasores se refugiaron en la montaña, en un sitio llamado hoy,  La Trampa”.

Creación de la neblina
Creeación de la neblina

“Ariispancú resopló en su impotencia un aliento como humo blanco, tratando de protegerlos aún desde su sueño mortal, queriendo hacerlos invisibles…

No se supo nada más de ellos, la neblina lo cubrió todo para bien o para mal de guerreros y deidades, porque la neblina es el aliento de Ariispancú que desde su muerte condicionada, los sigue buscando aún en las montañas donde los vio perderse por última vez.

El dios seguirá soñando y su aliento continuará buscando los sobrevivientes de su amada tribu en las partes altas de La Trampa y, si los halla, la neblina cesará.

¡Quizás algún día regresen las esperanzas! Aunque a riesgo de mi propio pesimismo, pero talvez la neblina nunca cese…”

J. M. de Z.

Símil de los primeros teléfonos usados en La Trampa y aldeas vecinas

Símil de los primeros teléfonos usados en La Trampa y aldeas vecinas

En 1930 existió una red telefónica propiedad de Rafael Rojas Rincón. La línea se iniciaba con un teléfono en su casa de Lagunillas y ascendía sostenida en postes de madera hasta La Trampa; allí, se ubicaba el segundo teléfono en casa de Cristóbal López.

De La Trampa partían líneas que terminaban en cuatro teléfonos ubicados así: una, en el hogar de Julio López en La Sabana; otra, donde Genarino Rojas en La Caña Brava; otra, en casa de Argimiro Rojas en Pueblo Viejo y la última, terminaba en el hogar de Gonzalo Rojas en El Cambur.

Radio: El primer radio de pilas llegó a La Trampa a mediados de 1946. Lo
Radio llevó Elvidio Rojas quien tenía negocio donde actualmente vive el Sr. Justino Rojas. La gente del pueblo se reunía alrededor de él para escuchar “el cajón que habla”.

Libros: En esa época apareció Jaime Hernández, vecino de San Juanito, con el libro “La Estrella de la Profecía”. Según él afirmaba, allí estaba escrito lo que se cumplía y lo que faltaba por cumplirse, como regalo divino de poder conocer en ese tiempo los hechos futuros. Pasaba horas predicando su contenido.

De igual manera, apareció Sixto Saavedra, quien sabía leer, con un libro cuyo nombre era “Geografía Americana”. Afirmaba que después del año 1960, “Venezuela sería como un rulo de cabeza enrollado al cual no se le conseguiría la punta. Que los futuros presidentes pelearían con papeles (votos) para llegar a la presidencia…”

 Teléfono: En 1998, Movilnet instaló un teléfono público de microondas que solucionó la falta de comunicación de La Trampa con otras ciudades.

Radio-comunicación: Era común el uso de radios en forma directa o a través de estaciones repetidoras en Banda Ciudadana o Bandas Mayores (Radioaficionados).

Televisión: En la mayor parte de las casas existen televisores a color o en blanco y negro. Con una simple antena se ven canales de televisoras nacionales y de Colombia. Por Directv o Digitel se ve televisión satelital.

Periódico: Hay que ir a buscarlo a Lagunillas o a cualquiera de las ciudades cercanas.

Internet:  En el ambulatorio y en la escuela existen computadoras con Internet cuya señal se recibe vía microondas a través de antena repetidora. 

Caminos y carreteras

Carretera que asciende desde Lagunillas a La Trampa

Carretera que asciende zigzagueante desde Lagunillas hasta La Trampa

El profesor Márquez Carrero, hablando de Juan Rodríguez Juárez, uno de los fundadores de Mérida, dice lo siguiente:

“… halló la vía más expedita por serranías apacibles y fáciles de transitar, siendo que por ellas los indios desde muy antiguo, tenían sus caminos naturales por las comunicaciones y comercio que entre las diversas tribus de la Cordillera Andina existían, lo que les facilitarían aún más la jornada.” (Márquez, Pág. 42).

Los calificativos de fragosos y ásperos fueron corrientes para los caminos andinos de la época. Muchos de los caminos transitados por los españoles ya estaban trazados desde antes de su llegada, como consta en las numerosas referencias sobre los caminos que encontraron los participantes en la incursión inicial al territorio merideño. Los españoles, en efecto, no se desplazaban en los terrenos tan accidentados y peligrosos de la Cordillera sino siguiendo los caminos ya trazados por los indios. Caminos llamados hoy caminos de los indios al mismo tiempo que caminos reales. No se aventuraban en otras partes. Los indios lo sabían, y tenían mucho cuidado en no trazar nuevos caminos que pudiesen llevar a sus regiones de refugio. De modo que, para llegar ahí, hubiera sido preciso ser andinista, deporte que aparece en nuestra Cordillera sólo en la segunda mitad de nuestro siglo. Algunas zonas de refugio fueron por ejemplo los altos cerros y páramos entre el páramo de Las Gonzáles y el de Los Conejos, entre éste y la Culata, entre la Culata y el Páramo de Mucuchies, en Piñango, en el Páramo de Timotes, en el de Chachopo, en los cerros de la zona de la Cordillera.” (Clarac. Pág. 39-40).

El antiguo camino que unía La Trampa con La Sabana se llamaba El Tampacal.

El camino que partía de El Molino a La Trampa perdió su importancia, como vía única y principal, a raíz de la apertura de la actual carretera que une La Trampa con Lagunillas.

Hay sitios donde la ruta da vértigo, llenos de riesgos, como lo atestiguan varias cruces y capillas recordatorias del peligro que entraña el descuido, la ingesta de alcohol o las fallas mecánicas de los vehículos.

En sus inicios, la carretera era de tierra, abierta por el señor Vicente Moncada quien llegó a La Trampa con su máquina el día 22 de noviembre de 1952. El primer vehículo que arribó a La Trampa fue una camioneta marca Chevrolet, color verde, de tolva, conducida por el Sr. José del Carmen Guillén, ese mismo año.

Una de las personas que más se interesó por la apertura de la carretera fue el coronel José Antonio Paredes.

Entre La Trampa y Lagunillas hay una distancia de 16 Km.  Aún hacen transporte particular los señores Marcos Uzcátegui y Filadelfio García.

Desde La Trampa se puede viajar por carretera de tierra a Jají pasando por el páramo El Tambor; a Mucujepe y a El Vigía.

Se creó una línea que cubre la ruta asfaltada desde Lagunillas pasando por La Trampa, hasta La Azulita y viceversa. El costo del pasaje varía según la distancia a recorrer, de la época del año y del tipo de vehículo de transporte.

La mayor parte de las personas que poseen fincas o propiedades desean tener un vehículo propio, de ser posible un rústico, con el fin de trasladarse y sacar sus cosechas y animales hasta La Trampa y de allí a las ciudades próximas.

-Márquez Carrero, Andrés. (Juan Rodríguez Juárez. Conquistador y Fundador de Mérida. Talleres Gráficos de la ULA. Mérida. Venezuela. 1993).

-Jacqueline Clarac de Briceño. Identidad étnica y arqueología de rescate cordillera de los Andes, Venezuela. En: Boletín Antropológico. Mérida, N° 13, julio- diciembre, 1987.

Así se comercializaba

La Trampa

Acompáñame, es más, te pido que tomes mi mano para emprender juntos un viaje imaginario al pasado entrando por la puerta  del tiempo.

Estamos a mediados del siglo XX, son las ocho de la mañana y en El Regocijo la neblina apenas permite ver algunos arreos de mulas que llegaron en el transcurso de la madrugada trayendo bultos de café.

Las mulas se amarraron en los pasillos externos de las casas, en los pilares de madera, hechos con doble propósito: el de sostener el techo de las viviendas y el de sujetar los animales.

En el año 1948, los principales arreos de mulas pertenecían a los señores Argimiro Rojas, Ramón Maldonado y Gabriel Dávila de La Caña Brava; a Arreo de mulasGenarino Rojas del Ceibal; a Armando Mercado de Bolero y a Jabino Rondón de Chiguará. Cada arreo era de catorce mulas,  más o menos.  Otras familias campesinas menos pudientes,  llegaban montadas en burro, trayendo las cosechas de sus tierras y tal cual lo hacía en buey;  la mayoría arribaba a pie desde los más lejanos rincones de la geografía de la parroquia La Trampa.

No faltaba quien arriara una cochina con sus cochinitos para venderlos en el

mercado los días sábados.  El precio de compra-venta de la cerda y sus cerditos era de veinte bolívares, equivalentes a cinco pesos.

En la plaza, las señoras Publia Paredes de Salazar, Cándida Guillén, Isabel Rondón, Melania Bolero y Adelaida Guillén, vendían comida a todas las personas que llegaban al mer121108 068cado. Colocaban tres topias, prendían candela y luego que la  leña ardía montaban las ollas y los calderos repletos de lo que luego se convertiría en exquisita comida campesina. Entre los platos ofrecidos estaban las arepitas de carne o queso, café, sopas, hayacas, pasteles, chicha.  Ellas levantaron sus familias de esa manera, basadas en la venta de comida y granjerías. La Sra. Lucinda Guillén vendía hayacas en la casa que actualmente ocupa Linda.  La casa que está frente a la laguna, propiedad de la Sra. Lucidia Rojas, sirvió de posada y restaurante los fines de semana. Fue una persona solidaria y humana con los más necesitados que acudían a ella para pedir y recibir ayuda.

El trueque o la venta-compra era el medio a través del cual se  Buey negociaba. Eran sujetos de ellos: vacas, toros, cochinos, bueyes, caballos, yeguas, mulas, burros, ovejas, cabras, chivos, gallinas y todo tipo de verduras, legumbres y granos. Desde la población de  Lagunillas llegaba arroz, pan, pescado seco, velas, sal, panela blanca caparuceña, plátanos, miche, telas, hilos, agujas, herramientas  para la agricultura, ollas de metal y de barro, etc. De La Azulita provenía el café y la panela.

De La Trampa y aldeas aledañas salía caraota, arveja, maíz, apio o arracacha, cebolla, cebollín, papa, churíes, yuca, ajos, queso, carne.

Hubo seis pesas: la de Encarnación Ortega, Antonio Uzcátegui, Sablón Contreras, Antonio García, Nepomuceno Guillén y la de José de Los Santos Montilla que funcionaba en la casa que es hoy de Tomás Rojas, iniciando la cuesta a Belén.

Tiendas de ropa: la de Cristóbal López, donde se vendía por metros cortes de tela. La de Cristóbal Rojas, allí nunca faltaba la tela de caqui, liencillo o

Telascrehuela para hacer bordados, sedalina, tela listada o de flores. El metro de las más baratas costaba un real o uno o dos bolívares y las más caras valían entre cuatro y diez bolívares.

El flux que usaban los hombres se componía de pantalón y paltó de caqui o dril color azul o beige. Casi todos usaban sombrero y ninguno, corbata.   Al Alpargatafinal de la pierna, el atuendo lo completaba un par de hermosas alpargatas con plantas de cuero o fique y capellada de hilo o cuero. La gente pudiente usaba zapatos corte bajo. Eso sí, en Nochebuena no faltaba el “estreno” a nadie.

Las manos expertas de las señoras Elba Rojas, esposa de Don Atilano Rojas, Belén Martínez y María Vega hacían de los cortes de tela hermosos vestidos que causaban la envidia del resto de  las mujeres. Vendía ropa,  Rafaelito Rojas Vielma. Quien podía ir a Lagunillas la compraba donde Carmelo Prieto, Benjamín Vega o Luis Ruiz.

Tiendas de víveres fueron de Encarnación Ortega, Zenón Díaz, Ignacio Rojas, Jesús Rojas, Amenodoro Moreno, Pablo Uzcátegui, Ismael Valero y

HPIM1851Fermín Pernía. Este último,  además de vender lo que los otros ofrecían los fines de semana, disponía de un pequeño depósito de víveres a fin de venderlos entre semana.

Botiquines con licencia para expender licor fueron propiedad de  Antonio Uzcátegui,  Jesús Rojas y José Alberto Vielma.

En el corredor de la casa de Ignacio Rojas, además de amarrar bestias, los días sábados, Maximiliano Rojas hacía de las suyas trasquilando el pelo a muchos paisanos.

Inicialmente el mercado funcionaba en La Trampa de abajo, pero por ser angosto el lugar se trasladó a La Trampa de arriba, cuyo terreno fue donado por la Sra. Elvia Pernía Rojas. Este sitio es ocupado hoy por la placita Bolívar.

El café trillado fue un rubro muy importante a principios del siglo pasado. Se cuenta que el mayor productor era José Rojas Molina, vecino de La Caña Brava, llegando a contabilizar hasta 250 cargas (500 sacos) anuales.   CadaCafé carga pesaba 92 Kg. y el quintal 46 Kg.  La carga costaba 60 pesos, unos 240 bolívares. Pesaban el café en los corredores de El Regocijo en viejas romanas de machete.

Posteriormente el comercio del café fue acaparado por la PACA de Chiguará. En el año 1975 se estableció una sucursal en La Trampa, llegándose a comercializar unos 4000 quintales anuales. Los principales compradores de café trillado fueron: Lucio Rangel, Críspulo Guillén y Jesús Manuel Molina Rojas, todos vecinos de Lagunillas.

La producción de apio alcanzaba los 1500 quintales semanales.

Apio o Arracacha

En la Loma de La Piedra y en la del Pico, Caracciolo Rojas Peña, su hermano Eusebio Rojas Peña y Baltasar Rojas Boris, sembraban y producían la mayor parte de la arveja que se comercializaba en la zona.

En la hacienda El Olimpo ubicada en El Ceibal, propiedad de Genarino Rojas Rincón existía un trapiche movido por motor. Pablo González de la hacienda Cuba Libre en La Caña Brava y Gabriel Dávila de El Ceibal también tenían trapiche movido por motor.   Y así, el

coronel Antonio Paredes Pulgar dueño de la hacienda El Corral. Al inicio, todos los trapiches fueron movidos  por bueyes o caballos. Don Amando Mercado en Bolero de la Caña Brava y Argimiro Rojas Rincón de la hacienda Pueblo Viejo también tenían trapiches a motor.

Los que tenían cierta cantidad de ganado eran: Telmo López, Cristóbal López, Olinto yGallinas Julio César en La Sabana. Tulio, Jerónimo y Caracciolo en la hacienda de los Dávila y Genarino Rojas en El Ceibal de La Caña Brava. En cada casa no faltaba tal cual vaca, gallinas, piscos, marranos, burro de carga y varios animales más, todos alimentados con maíz, apio, yuca, caña de azúcar y pasto.

Cuenta el Dr. Héctor Soto, nacido en La Caña Brava, que: “Recuerda gratamente los días sábados de mercado en La Trampa. Teníamos que levantarnos a las cuatro de la mañana y tomar una camioneta panera o un jeep y trasladarnos a La Trampa desde Lagunillas. Mi padre me llevaba junto con mi hermano Edén Ildemaro a realizar el trueque de: víveres, granos, enlatados, sal y alimentos empaquetados por los productos propios del campo: café, cacao, tabaco, quesos, huevos, etc. Recuerdo que para pasar el frío, mi hermano y yo, nos metíamos dentro de los sacos de coleto, vacíos, de arbejas y de café. Era un lindo mercado, llegaba mucha gente a intercambiar sus productos. También se daba y se prestaba dinero a los productores por parte de los comerciantes. Mi padre perdió mucho dinero en ese menester. Recuerdo que se usaba para pesar  grandes cantidades, la antigua balanza tipo regla que era colgada con mecate sobre la vigas de los pasillos de las casas, utilizaba unas pesas que se situaban sobre la parte dentada de la balanza. Esto lo refiero, porque había uno de los comerciantes que hacía trampa, trácala, a los pobres productores. Lo recuerdo como si fuera hoy, ésto se lo notifiqué a mi padre y a los mismos productores para que les hicieran negocio legal. Recuerdo la travesía y el miedo que ocasionaba la carretera, la subida, las curvas, los desfiladeros y el famoso derrumbe de la quebrada El Molino. Muchas veces nos tocó abrir paso con palas y picos. Una vez que retornábamos a Lagunillas, después de las dos de la tarde, emprendíamos la venta de los huevos y quesos en carretilla, y llevábamos el tabaco a los chimoceros para que produjeran la pasta de chimó. El café lo vendía mi padre a Café Lagunillas (tostadora) y al mudarse ésta a Mérida lo llevaba a Santa Cruz de Mora. ¡Qué tiempos aquellos! Mi padre (El avión, a raíz de este accidente) volcó su primer carro bajando de allá, cayendo cerca de El Molino. A Dios gracias no sufrió nada grave. Ya al pasar el tiempo se fue acabando el mercado de La Trampa.  Los productores compraron vehículos y transportaban sus productos  a Lagunillas o a Mérida. Cómo olvidar al pescadero  Críspulo, a Genarino  (El Colorao), al Sr. Rangel (Cacho e´ buey), a Rojitas, a Vielma y su licorería, al carnicero de La Trampa (comía cebollas rojas con leche) y a otros cuyos nombres ya no recuerdo”.

Copia de Foto de Mami

Comparto el mensaje que me envió Astrid, mi hermana, el día 05-08-09, acerca de la Abuelita linda y amada

Gracias amor mío por este regalo.

Allí, en La Trampa, en su paraíso, en todos esos rincones, se encuentra esparcida la esencia de ese Dulce Ser de bondades infinitas, de sensibilidad especial, de alma que sólo sabía amar y dar.

Ese Ser, de caminar sigiloso, que no quería molestar a nadie, sólo supo amar a manos llenas.

¡Fue un privilegio haberla tenido como nuestra bendita madre!

Mi muñequita, mi amiga, mi hermana, la cantante favorita de mi infancia, mi cómplice, mi profesora de patinaje, de Arte y de Música.

La que me llevó a recorrer la Europa del Arte, desde niña, ese Ser que tenía un PH Degree de lo que es ser humano, de incomparable calidad y, por sobre todas las cosas, aristócrata de sentimientos.

Ella, mi biblioteca ambulante, mi niña malcriada (como ambas nos llamábamos), mi todo… impregnó con sutil esencia ese lugar de refugio y de paz:  Neblina, el nombre de su casita de campo en La Trampa, está saturada de ella.

En cada pequeña flor silvestre, en cada diminuta piedra del camino, en cada canto de las Urracas, en cada Colibrí Coludo Azul vemos tu dulce rostro y sentimos tu presencia, mami…

¡Cómo te sentimos abuelita amada, cómo te amamos aún, abuelita de todos!

Pero, también hay otro lugar al cual mami llamó “mi oasis”:

Smithfield North Carolina.

Decía, “He sido bendecida lo suficiente por nuestro Padre Celestial, en este lugar, junto a mis tres muñecas, aquí me siento más cerca del Señor que nunca…”

Hermano, soy un cofre, aquí en lo profundo de mi alma guardo mucho de su vida de mujer, de sus pensamientos, soy como el secretero de ella.

Mami, cuántos sentimientos, secretos, risas, lágrimas y pensamientos  compartimos. Los llevo conmigo a nuestra próxima cita para seguir cotorreando, amiga del alma.

Es un honor ser tu mejor amiga y el espejo donde se reflejan tu alma y tus sentimientos.

¡Te amo y cuánto te extraño!

Espero verte pronto, cuando lo decida la voluntad de nuestro Padre Celestial.

Neito, hermano, tus fotos simplemente hicieron fluir esto… y el dolor de su ausencia de nuevo se apoderó de mí.

Te amo mucho, hermano de mi alma…

¡Que Dios te bendiga!

Astrid.

Familias

Familia de La Trampa, febrero 1925

Algunos integrantes de la familia Rojas Molina vivieron en La Trampa, luego se trasladaron a Lagunillas. Sentados, de izquierda a derecha: Rafael María Rojas Rincón; Rafael Gil; niño, Gustavo Alfonso Gil Rojas; Josefa Rojas Molina y Ana Clotilde Molina Mora de Rojas. De pie, de derecha a izquierda: Ana Rita Rojas Molina; José Rafael Rojas Molina (Pepe); Angelina Rojas Molina; Alicia Rojas Molina (nacida en La Trampa); Isolina Rojas Molina y Miguel Ángel Rojas Molina. Año 1925

En julio de 2009, las siguientes familias vivían en La Trampa:

Ramón Rojas y Sixta Rodríguez e hijos.

Aquilina Guillén de Rojas e hijos.

Jesús Guillén y Cristina Vergara e hijos.

Pedro González y Edélita Guillén e hijos.

Húber Puccini y Teresa Guillén e hijo.

Freddy Rojas y Josefina Rojas e hijos.

Nelson Guillén Rodríguez y hermanos.

Homero Guillén y Guillermina Flores e hijos.

Máximo Guillén y Digna Guillén e hijos.

Elgo Guillén y Xiomara Guillén e hijos.

Elio Soto y Carmen Díaz e hijos.

Omar Zerpa y Edélita Díaz e hijos.

Iria Guillén e hijos.

Marcos Uzcátegui.

Ever García Uzcátegui.

Zoraida García Guillén e hijos.

Gloria Rojas Guillén e hijas.

Lieban Contreras.

Manuel Salvador Uzcátegui e hijos.

Guillermina Rojas.

Filadelfio García y Carmen García e hijos.

Arturo García y Cristina Guillén e hijos.

Rigoberto Rojas y Yamilé García.

Justino Rojas y Lourdes Arellano e hijos.

Cristina Guillén de García e hijos.

Tomás Rojas y Antonia Vielma e hijos.

Altidoro Rojas

Emelina Rojas.

Nerio Guillén Peña e hijos.

Elsy Rojas de Guillén e hijos.

Liberio Flores y Asunción Rodríguez e hijos.

Santos Carrero.

Jesús Manuel Flores Molina y María Portillo e hija.

Oscar Guillén e hijos.

Pilar Rodríguez e hijos.

Nelson Rojas y Camila Rodríguez e hijo.

Abel Mendoza e Isolina Valladares.

Manolo Uzcátegui e hijos.

Edwin Mora (Autor del Blog) y la Abuelita (+).

Jesús Rojas y Maritza Guillén e hijos.

Foráneos:

Juan de Dios Guillén y Silvia Camacho.

Eusebio Rojas.

Ignacio Rojas y María Guillén e hijos.

Ramón González y Magalena Guillén e hijos.

Froilán Contreras Marquina.

Fauna

Grupo representativo

Tigre

Tigre, igual al que fue cazado y dio origen al nombre de La Trampa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mariposa (Morpho peleides)
Mariposa


Pereza de dos dedos (Choloepus hoffmanni)
Pereza

Murciélago de listas (Platyrrhinus umbratus)
Murciélago

Cucarachero selvático (Henicorhina leucophrys)
Cucarachero

Urraca (Cyanocorax yncas)
CAGTUPFS

Rabipelado 
(Didelphys albirentris)
Rabipelado

Ardilla -Ardita (Sciurus granatensis)
Ardilla

Vencejo de collar (Streptoprocne zonaris)
Vencejo de collar

Perico cabecirrojo (Pyrrhura rhodocephala)
CAW1ARCP

Colibrí coludo azul (Aglaiocercus kingi)

Colibrí coludo azul

VenadoLocha (Mazama briceni)
Venado

Paloma gargantilla (Columba fascista)
130709 063

Garrapatero
(Crotophaga aní)
4

Araguato (Alouata secinulus)
Araguato

Zamuro (Coragyps atratus)
260709 145


Perdiz (Coturnix coturnix)
Perdiz

Lechuza (Aegolius harrisii)
Buho

Cristofué (Pitangus sulfuratus)
5

Golondrina (Tachycineta albiventer)
Golondrina

Tijereta (Elanoides forficatus)
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Lagartijo (Anadia brevifrontalis)
Lagartijo

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